“Cuando se es médico, se es todo”, dice una de las múltiples voces: arquitecto, abogado, cocinero, mago; todo. El médico rodeado de asistentes uniformados es el capitán de navío con su tripulación, navegando en “un mar de sangre y linfa”; es, frente a una radiografía, el moderno Champollion que “descifra las piedras color de rosa de la vesícula”; el arqueólogo del cuerpo que descubre “en tus ruinas humanas toda tu historia y tu prehistoria clínicas”; el abogado que te salva de la pena de muerte por unos años o por unos días”; el juez que te sentencia “a vivir enterrado, indefinidamente, en la cárcel de tu propio cuerpo”; es “el dictador por excelencia” cuyas órdenes ¡Saque la lengua! ¡Diga ah!, ¡Agáchese! ¡Apriete el puño! ¡Deje de respirar! nadie se atreve a desobedecer: “¡Ni siquiera un papa puede resistirse a un examen de próstata!”; es el portero del cuerpo, que “prohíbe el paso a la mantequilla y al tabaco”; el policía del cuerpo, al que vigila y coarta sus libertades; y es “nada menos que el sacerdote obligado a guardar el secreto profesional, al que le puedes confesar todas tus vergüenzas y padecimientos innombrables”. Hoy la vida humana toda, desde sus aspectos más trascendentes hasta los más triviales, está siendo “medicalizada”. Nacemos y morimos en un hospital, en medio de monitores, catéteres y tanques de oxígeno. Y entre el nacimiento y la muerte nadie escapa el incesante, inexorable atalayar de la medicina oficial. ¿Es el niño inquieto, bullicioso y rebelde? Síndrome de hiperactividad y déficit de atención.
Bueno pues con este pequeño tipo de introduccion elegida en honor a un libro maravilloso que mezcla el surrealismo con la medicina a tal punto que logra hacer que parezcan una misma, doy inicio a la parte medica de mi blog, despues de olvidarme de el por varios meses aqui estamos de regreso espero que les guste!!!
